¿Por qué te la harás? Porque habrá algo que te desestabilice. Casi seguro te quede ya poco tiempo para el gran día, tengas ya tu look de novia elegido al completo o casi y probablemente estés metida de lleno en las pruebas de peluquería y maquillaje. O al menos así me paso a mí. Y a más chicas.
De repente estás cuestionando tu versión de novia. El vestido, los zapatos, el cancan y hasta a la madre que te parió llegado el momento. Todo iban bien. Todo había sido más o menos fácil. Habías hecho tus elecciones, estabas feliz, muy feliz, todo iba acorde y ahora…. Ahora odias el vestido y piensas que te va a quedar fatal, ahora te raparías el pelo a cero y se terminarían las pruebas de peinado y te casarías con la cara lavada. Eso es así.
La desestabilización es así. Todo esta cuadrado a la perfección. Todo. De repente algo se tuerce y lo arrastra todo. O mejor dicho. Te arrastra a ti. Y tú arrasas con todo. Te lo llevas todo por delante. Y no atiendes a razones porque para ti no hay razones. Todo está mal. No entiendes porqué has hecho esas elecciones y porqué te han dejado hacerlas. La culpa es tuya y del mundo. Así, sin exagerar.
Y claro, tú estás en esta fase de “voy a ser la novia más fea del mundo, este vestido es ridículo…” y no sabes a quién contárselo. Tú chico te mira con cara extraña y maldice el día en el que te pidió que te casaras con él, tu madre ya te ha dicho unas cuántas veces que te relajes y tu le has contestado con un “es que no me entiendes!” y a tus amigas no es plan de contárselo… Ahora ya sabes que no estás sola. Yo tuve la suerte de contar con el foro rosa y aquellas maravillosas chicas al otro lado de la pantalla. Esas a las que les va tanto lo de las bodas como a ti que puedes contárselo. Y allí estaba yo, un día después de una prueba de peinado escribiendo que aquello no iba bien, que el peinado era horrible, que el ramo era feo, que había engordado.. que menuda novia iba a ser!!! Aquello era mi desestabilización. Y me parecía el fin del mundo.
Al otro lado de la pantalla alguien escribió lo siguiente. Y qué razón tiene.
“no me acuerdo si os lo comenté o no pero esa crisis también la pasé yo (y dudo muchísimo que nosotras dos seamos las únicas). Creo que fue también cuando el peinado y el maquillaje no acababan de llenarme. Al final te lo replanteas todo… yo creo que, aunque sea casi sin darnos cuenta, es una especie de miedo escénico, de querer estar “rompedora” y de repente ver que igual no lo estás consiguiendo y te sientes hasta un poco ridícula porque cuando cuidas todo tu look al detalle y el resultado final no te mata… es como que se te pasa por la cabeza “mira a ésta, tanta boda, tanta boda y al final a mí no me parece nada de otro mundo“.
Ese momento te aseguro que se pasa y ya está. Te verás preciosa (porque lo estarás). Sólo te falta encontrar tu estilo, algo con lo que tú te sientas cómoda. Sigue probando porque en cuanto te encaje un peinado (que en tu caso ha sido el detonador) todo volverá a encajar también. “
A ese mensaje siguieron un montón más. Un montón de mensajes de crisis desestabilizadoras (ahí descubrí que yo no era la única loca a la que le pasaba aquello) y un montón de mensajes confirmando que aquello pasa y que al final, somos novias rompedoras. Porque lo somos.
Al final, todo es cuestión de tiempo. Te tiras casi 2 años organizando tu boda… Si es que como decía mi madre… ¿qué vas ya a buscar restaurante? Si casi os da tiempo a dejaros y a empezar otra relación y aprovechar la fecha. Pues no sería el primer caso, ni el último, pero no el mío. Te compras el vestido un año y pico y cuando vas a la primera prueba tienes que reconocer que no te acuerdas muy bien de cómo era, y encima esa prueba suele ser catastrófica. Te has comprado los zapatos pero aún no te los has visto con el vestido… ¿y si no son el mismo blanco? Y así con todo. Con cada una de las cosas.
Tú que has preparado la película perfecta y vas a ser la peor protagonista de la historia. Tú que ibas a deslumbrar y ahora vas a ser estrellada. Menos mal que todo pasa. Así que, quítate ya eso de la cabeza (que fácil qué es decirlo y qué imposible lo veía yo) y sigue disfrutando de los preparativos. Que sí, que el día de la boda vas a estar rompedora. Rompedora de verdad.