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Bea y Jaime: dos castillos y una boda

¡Cómo nos gusta conocer los detalles e historias de amor de nuestros novios! ¿Dónde se conocieron? ¿Cómo se enamoraron? ¿Qué hizo que eligieran a nuestra preciosa isla para darse el Sí Quiero? Y respondiendo a ésta última pregunta, siempre hay un momento especial que hace que Mallorca cobre especial protagonismo.  Como nos cuenta esta semana en primera persona nuestra preciosa novia Beatriz de la Peña Molezún. Así conoció al que ahora es su marido,  Jaime Gomeza Olarra. Moments organizó su boda hace unos meses y hoy os lo contamos con muchos detalles que os van a encantar, como por ejemplo, que esta boda se celebró ¡en dos castillos!

“Nos conocimos un verano (año 2009) en Palma de Mallorca, donde veranea Jaime desde pequeño. Yo fui a pasar el verano con mi familia y unos amigos nos presentaron.”



Tras este flechazo su amor creció hasta tal punto que un día su novio Jaime le pidió matrimonio en Madrid, donde viven ambos. Para ese gran momento Jaime eligió su casa y rodeado de familia y amigos. Se intercambiaron los regalos de prometidos; unos preciosos pendientes para Bea y un elegante reloj para Jaime.

Jaime y Bea eligieron la Ermita del Castillo de Bellver de Palma para la ceremonia y ​el Castillo de San Carlos en Mallorca para celebrar su boda.







La Novia

Estaba sencillamente preciosa y no le faltaba detalle. Bea apostó un precioso vestido de novia de Sybilla, zapatos de Prada, en el su recogido un broche-tocado de Mimoki, se pudo los pendientes de la firma Joyería Suárez de su pedida y en la mano una sortija de su abuela. Como anécdota decir que su ramo de novia de Aquilea ¡se quedó en casa!







La Ceremonia en el Castillo de Bellver

Los padrinos de la boda fueron ​Jorge de la Peña Gil, padre de Bea y Patricia Olarra Borda, madre de Jaime​ y ante una larga lista de testigos que dieron fe de esta unión. La banda sonora de la ceremonia fue cuidadosamente elegida y rigurosamente interpretada a manos del Cuarteto de voces con órgano y cuerda de Walter Leonard.







I​’m forrest Gump​ fue la pieza que sonaba para recibir a los invitados en la ermita. La entrada de la novia fue anunciada a ritmo del Canon in D Major de Pachelbel​. También sonaron: Hallelujah – L.Cohen, Caresse sur L’ocean – Los chicos del coro, Ave María – Schubert, Dona nobis pacem – W.A. Mozart, Stella Sole Clarior – Morricone (La Misión), Adagio – Albinoni, Salve Marinera, y para la salida de los novios, Les Avions – Los chicos del coro.



Toda la decoración estuvo muy cuidada, montamos una bonita composición floral a la entrada de la ermita ya que todo se ofició ante la entrada y se aprovechó el arco de la puerta como altar. Los invitados se acomodaron en frente acomodados en sillas colocadas para el momento, al igual que los centros florales en cestas típicas mallorquinas que delineaban el pasillo central que tapizamos con una larga alfombra para la ocasión.



Cena de Bodas en el Castillo de San Carlos





Tras la ceremonia llegaba el momento del banquete nupcial y los novios no escatimaron en agasajar a sus invitados por ello eligieron otro imponente castillo, el de San Carlos en Palma, y sus espectaculares vistas al mar. Nuestro equipo de decoración y floral se puso manos a la obra y montamos las mesas con espectaculares candelabros cuidadosamente decorados con mucho verde natural confiriendo un efecto realmente impactante en los centros aportando mucho glamour al conjunto.







Se cuidaron todos los detalles como las vajilla, las cristalería, y las servilletas de tela de lenguas mallorquinas que custodiaban el menú, como veis un gran guiño a lo más autóctono y tradicional de Mallorca.



La iluminación fue una de las grandes apuestas, tanto en los puntos de mesa en los grandes candelabros con grandes velas, como en las largas guirnaldas de bombillas que alumbraron delicadamente todo el patio de armas del castillo envolviendo todo en una tenue luz que quedaba preciosa en el ambiente.

La bajada al patio de armas del Castillo de San Carlos es bastante pronunciada así que uno de los momentos inesperados pero divertidos fue cuando Jaime cogió a Bea en brazos para no caerse.





Las mesas bien repartidas y decoradas suntuosamente y una iluminación bien elegida contrastaba mucho con la piedra del lugar. También se montaron zonas y áreas de descanso con mesitas y taburetes de estilo mallorquín para el aperitivo y donde relajarse después tomando una copa. ¡Quedó todo precioso! Y en todas las fases, desde el atardecer hasta la noche.





Uno de los momentos más divertidos fue cuando tras el vals los novios abrieron el baile a ritmo de “Dancing Queen”, Bea lo recuerda con mucho cariño…







Barbara Vidal fue la fotógrafa oficial del evento. Una boda que como podéis ver fue muy entrañable y divertida donde todos los asistentes se lo pasaron en grande hasta altas horas de la madrugada festejando el enlace memorable.

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