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Virginia y Jorge, boda rústico-mediterránea en Biniorella

Hoy os traemos una boda preciosa de esas que se viven en verano y se recuerdan toda la vida. Nuestros protagonistas, Virginia y Jorge,  fueron juntos al colegio pero no fue hasta diez años más tarde cuando una noche volviendo de fiesta comenzaron su historia de amor en la parada de taxis. Desde ese día decidieron emprender un viaje juntos que les ha llevado a darse el Sí, quiero este pasado verano en la preciosa finca de Biniorella ante su hijo y familiares y amigos. Una ceremonia preciosa rodeada de buenas vibraciones y muchas sonrisas de felicidad que culminaban esa pedida de mano en la intimidad del hogar de los protagonistas, concretamente en la cocina, mientras Virginia preparaba biberones para su bebé Marc, Jorge algo nervioso e impaciente, le hacía la mejor de las propuestas. ¡Cómo resistirse!





Como os decimos la boda tenía esa magia especial que confiere la absoluta complicidad de sus protagonistas y que vais a poder ver cómo trasciende en las fotografías que os mostramos en este post tomadas por Abraham García Photography.



La Novia

Virgina lució para la ocasión un precioso vestido del diseñador catalán Raimon Buidó. A sus pies, la novia lo tenía muy claro, los zapatos comodísimos veinticuatro horas de Clark (¡chica lista!).



Un delicado maquillaje muy natural, obra de Amanda Noguera, y una romántica coronita de flores obra de “Le Touquet” completaban un look muy delicado y perfecto para el estilo de boda que habían elegido celebrar.



El bouquet de la novia fue una creación de nuestra florista Marinella, redondo y muy bien estudiado, se utilizaron las rosas, lisianthus, hortensia y claveles en tonos salmón, rosa pálido y blanco con toques campestres con flores como la Scabiosa con un precioso tono tierra o la brunia gris que le dieron el toque final al ramo. ¡Hacía un juego perfecto con la corona!





El Novio

Mientras, Jorge hacía lo propio vistiendo sus mejores galas para el importante paso que iban a dar. Un elegante traje que hacía juego con sus tirantes y pajarita en tonos azules…





Una vez todo listo solo cabía una palabra: ¡Boda y acción!

Todos los mecanismos se ponían en marcha para el gran paso. La decoración que preparamos para estos novios fue, al igual que la finca, muy mediterránea. Aprovechamos el color azul de las persianas de la casa para introducirla en el resto de la deco del evento por eso se eligió una paleta de colores que iba desde el blanco/crema, pasando por el salmón/rosa acabando en el azul.







La Ceremonia

La boda de Virgina y Jorge fue claramente de estilo mediterráneo con un toque rústico-campestre y a la vez romántico gracias a la selección de flores y colores.



Se optó por crear una ceremonia sencilla con sillas de tijera de madera y decorar el pasillo con botellas típicas mallorquinas, de un precioso azul/verdoso con flores como astilbe rosa, lisianthus blanco y rosa, estas más silvestres junto a hortensias azules y blancas para dar un toque más romántico junto a olivo que fue el único verde protagonista de la boda.



La lluvia de pétalos en este caso fue sustituida por una lluvia de hojas de olivo, natural y muy adecuado para este estilo de ceremonia…



Tras tantas emociones y fotos en familia para recordar, llegó la hora de los aperitivos y banquete nupcial que se dispuso en los jardines de la finca y siguiendo la misma línea que la ceremonia.







El Aperitivo

En el aperitivo se optó por poner nuestro chill out mallorquín y cojines blancos ideal para que los invitados disfrutasen del momento…





La Decoración del Banquete

En la cena, sobre las mesas de madera se eligió un camino de lenguas mallorquinas en tono azul, más copas azules y flores como en el resto del evento, colocadas por grupos en botellas y coñaqueras de cristal ideales. ¡La verdad es que el conjunto destacaba mucho y esas copas daban el toque ideal contrastando con los tonos más rústicos de la madera de las mesas, las sillas y el entorno!







La composición de las mesas sobre el césped enmarcadas con unas preciosas guirnaldas de luces eran el complemento perfecto a una preciosa puesta de sol tan típica mallorquina. También se iluminó la fachada de la casa para acabar de completar y dar calidez al ambiente…



La noche transcurrió entre brindis, risas y abrazos de todos los invitados que se lo pasaron en grande hasta altas horas de la madrugada, ¡como debe ser en toda gran boda que se precie!




Desde estas líneas solo queremos desearles de nuevo ¡una vida llena de felices momentos como éste!



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