Como mujer y hablando en nombre de la gran mayoría, todas en algún momento de nuestra vida, hemos soñado con casarnos. Ya no hablo de soñar con nuestro hombre ideal, sino con el hecho de vernos envueltas en todo lo que envuelve a una boda. La preparación de cada detalle, la elección del vestido... La ilusión en general.
Cuentan que es estresante pero a la vez bonito, en la vida real no pasa como en las películas, no viene Jennifer López y te monta una boda en un plis. A veces es muy difícil imaginarse algo que no sabes si va a pasar. Bueno, voy a cambiar el soñar por el querer y os confieso que a veces quiero casarme y otras veces no. Es como que no necesito nada y menos un papel que me diga que voy a estar unida a alguien toda la vida, que voy a quererle siempre. Yo soy una mujer de palabra, no necesito un papel, no necesito nada. Que cuando hay amor, de la forma que sea, siempre será suficiente. En realidad marido, novio, amante... Etiquetas, yo las prefiero en la ropa. Y al final todo es encontrar a alguien que disfrute de la vida tanto como tú y sobre todo, que te haga ser mejor persona, y no hace falta matar por él ni que él muera por ti, no hacen falta cartas de amor y tampoco te quieros constantes, hay que dejarse libres, quererse libres.
Porque al final, todo se resume a ser compañeros de vida.
Porque la vida, siempre será mejor en su compañía.
Y yo me he puesto un vestido blanco y me he subido a mis tacones favoritos. He cogido unas flores que tenía en casa y ni tan siquiera, me he recogido el pelo. Natural.
Y aunque un tanto extraño, este post sin duda, ha sido uno de mis favoritos de estos 3 años.
vestido: amiclubwear
sandalias: destroy
Con amor,
P.
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