Me voy a animar... es algo largo, pero espero que guste y no se haga duro de leer.
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Se podría decir que todo fue casualidad...
Estaba saliendo con un chico (llamémosle Manuel) y estábamos apuntamos a bailes de salón, y allí me hice muy amiga de una chica (llamémosle María).
Después de dos años de noviazgo con Manuel la historia estaba acabada; estábamos siempre discutiendo, casi ni nos veíamos... Intentábamos salir a flote, pero cada vez nos hundíamos más.
Allá por Julio de 2005, fueron las fiestas de mi pueblo y como no, María vino con sus amig@s. Me los presentó y cuando miré a uno de los chicos (llamémosle Alfonso), noté como el corazón se me aceleraba, no había conocido a nadie hasta el momento que causase esa impresión en mi. Rubio, ojos azules, esa pinta de hombre y no di niñato, ese estilo al vestir... vamos, ¡un flechazo! Disimule como pude mi sorpresa. Esa noche hablando con María le comenté que vaya amigo más guapo tenía. Pero todo quedó en eso, porque como ya he dicho yo todavía estaba saliendo con Manuel, aunque ya casi ni se nos podía llamar novios.
A principios de Agosto me fui con mis padres de vacaciones. En ese tiempo Manuel ni me llamaba, ni me cogía las llamadas, ni me contestaba a los mensajes, nada de nada.
Cuando volví de vacaciones y me dijo que desde que estaba conmigo no era el mismo, que yo le estaba cambiando. La cara que se me quedó fue un poema; ¡Que yo le estaba cambiando! Lo que tenía que escuchar, yo que había cambiado de amigos por él, yo que había tenido broncas con mis padres por él, yo que había tenido que aguantar su forma de ser y su forma de tontear con mil mujeres en una noche... No podía creer lo que estaba oyendo. Además me dijo que le tenía que dejar ser como él era. Cuando el me preguntó que qué opinaba, le dije: Se acabo, lo dejamos.
Los días siguientes fueron horribles, no tenía amigos, no tenía vida propia. Me di cuenta que todo mi mundo había girado alrededor de su mundo y que me había absorbido por completo. Cogí el teléfono y llamé a María, y le conté todo, le dije que quedáramos para tomar algo, que necesitaba estar con alguien.
María que era muy lista, me llevó al bar donde trabajaba Alfonso y como no, volvió a remover en mi todo lo que había sentido en Julio, sentía que quería conocerle, estar horas hablando con él. Así que ni corta ni perezosa, le pedí a María su correo y desde esa día nos pasamos horas hablando por el Messenger; conociéndonos, riéndonos, pasándolo bien...
A la noche mis amigas y yo fuimos a las fiestas y como no, quedamos con ellos.
Mis amigas como son muy malas, me la liaron. Cuando me di cuenta estaba fuera del bar, con Alfonso esperándome para dar una vuelta. Como ya nos conocíamos bastante, la conversación fue muy fluida. Pero no llegaba ni el beso, ni un roce, ni nada... yo ya no sabía que pensar. Así que ni corta ni perezosa, me lancé y le di un beso. Estaba nerviosa por si me rechazaba, pero no lo hizo y nos derretimos en un bonito beso. Después, me llevó a casa, pero no sin antes dejarme su chaqueta para que no cogiese frío.
Desde ese día han pasado 6 años y medio, en este tiempo puedo decir que he sido (y soy) la mujer más feliz del mundo. Ahora vivimos juntos, tenemos una perrita y nos casaremos el año que viene.
Pero os preguntareis, ¿porque dice que fue casualidad? Pues porque me enteré que Alfonso era la primera vez que se juntaba con María, nunca antes habían quedado. Así que, ¿Fue o no fue casualidad? Jejejeje!